Poema No. 5: Musa de Vainilla
Plañidera e interminable es la noche
Que rodea mi calle desierta
Igual que mi pena de amor.
Cuando hay dolor, el desvelo es la opción.
Oh dulce musa puedo verte,
Sales del oscuro manto nocturno
Para verme triste y frustrado
Por no tener un poco de tu amor.
Divinidad luminosa, perfumada de vainilla
Tus largos cabellos destilan aromas primaverales,
Cara lozana como un infante muestras tú,
Labios rojizos y frescos como una manzana.
Tu cara guarda una mirada hipnótica,
Hechizas con tus negros ojos mi corazón.
Haces de mí, tu siervo y me enloqueces
Y juegas con mi lúgubre alma.
Surges de las nefastas sombras,
Como un haz de luz que enceguece,
Mil palomas vuelan a tu diestra
Como enjambres vienen y desaparecen.
Ignoro tu nombre, tu descendencia
Desconozco tu procedencia pero eres perfecta.
De mí, nada has de saber
Pero mi amor si has de conocer.
Desearía que te rindieras a mi pasión,
Que te entregues a mis brazos
Por desgracia estoy condenado a
Vivir en una burbuja de cristal.
Esta burbuja y mi mente son el tormento
Que el mundo entero vilmente me ha condenado.
Mi mente me tortura cruelmente
Para que no salga de mi prisión traslúcida.
La humanidad y mi mente mis enemigos son,
Solo confío en mi alma y mi corazón,
Y si algún día derribo esta prisión cristalina,
Te abrazaré tan fuerte porque serás mía.
La noche se evapora lentamente
Y tu musa de vainilla regresas a tu nido.
Si he de quererte por siempre, no me olvides
Porque más allá de las estrellas te amaré.
Ahora la calle desierta se oscurece,
Quedo solo, y desolado caminando sin rumbo
Para hallar la salida de esta burbuja
Y reunirme algún día con el amor verdadero.
8 de Diciembre de 2004.
22 de Marzo de 2011.
Incorporado al ciclo como quinto poema. Trabajo de Diciembre de 2004. Dedicado al amor e inspirado en el 2do. Movimiento Andante assai del Concierto para piano No. 1 en Fa sost. Menor de Sergei Rachmaninov (1873-1943)

No hay comentarios:
Publicar un comentario